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NECRO VOX



 
CABALLERO VAMPIRO 

MEDIO ESCRITOR DE NOVELA NEGRA, OBSCURO, PRISIONERO DEL MUNDOCORAZON ATAVIADO DE ESTA INDUMENTARIA POR LA CUAL ME CATALOGAN EQUIVOCAMENTE 
COMO VAMPIRO

La casa está vacía
Por NecroVoX

La casa se ha quedado vacía, hambrienta del crujir  de la puerta 
Esperando tu presencia en vano, la soledad es su única amiga, el frio de navajas, la soledad me asusta. Has muerto y no regresaras.
Donde estás ahora después de tres metros bajo tierra, después de tu maldito funeral. Dónde está tu padre, tu madre y todos tus amigos, tus hermanos y los que tanto te querían?
Sin muebles, la casa está vacía, sin tu presencia y el calor que me dabas.
Desde hoy va un breve acto de amor, desde hoy el frio beso de la daga sobre mis venas, diario un poco de mi sangre para alimentar tu espíritu en el camino al más allá.
Ecos de la marcha funeral de ti: mi amada pareja en busca de la luz terminal.  Qué hago yo sufriendo esta vista marchita sin el aliento tuyo por las noches jugando con la brisa nocturnal.
La casa se ha quedado vacía, muda; eructando humos de café para despedirte mi dulce amor.
Donde antes solías sentarte está el dolor y en el baño la desolación, el reloj avanza cual demonio tras de mi, bebiendo gota a gota la sangre que es para tí.
Lloro un par de lagrimás que han perdido la huella de las miles que hace un momento al pie de tu cadalso derramé, no tengo fuerzas, no hay más animos, ya no vendrás; mi vida es obscura al igual que cuando te conocí, al igual que en este momento que fumo la polución que tu cuerpo.
Sufro la angustía de tu cuerpo corrupto por la muerte, violado por la tristeza, es la angustía de mirarte por última vez y yo con esta rosa entre mis manos, ante los valles de la muerte depositando tierra sobre tu ataúd, vertiendo pedazos de mi alma que están más muertos que yo.
Gimiendo en completa soledad, me atormenta, me desangro...
Mientras tanto, la casa está vacía.
 

Inspirado en “The house is empty now”, Sopor Aeternus n´the ensemble of the shadows, Dead lovers sarabande, face two


DE COMO ANA SE VOLVIÓ LOCA
Por NecroVoX


De repente un dia se da cuenta de que al llegar al colegio por la mañana, la luz por su camino lastima sus ojos más que otros dias. 
Comienza la primera clase pero no toma atención, se la ha pasado remembrando viejos tiempos, cierra por momentos su mente al diario “vean y repitan” y visualiza parte de su vida... Su primer beso con sabor a paleta de cereza gozando de una feminidad pasmante, dulce, amable y tierna sobre sus propios labios... Hasta que una voz ronca la despierta: -Ana...?-
-Presente(...)-. Siempre su minuto autista es interrumpido por la suciedad sistemática de su salón de clases, mientras que la mirada de su profesor juega en el campo del cuerpo de Ana, va de sus ojos hacia sus senos y viceversa, -nunca viajaban  mas porque Ana gustaba de vestir faldas, blusas o vestidos largos en extremo, negros, terciopelo. 
-pinche beata de pueblo!!- ignorantes de sus sentimientos le gritaban los de tercer semestre -muerto fresco!!- los de sexto-.  Y su profesor...-maldito sucio- pensaba con un dejo de asco Ana viendo su pútrida cara y sintiendo su fétido aliento explicando de forma equívoca la relación entre los sistemas eléctricos y su automatización.
Y cada día lo mismo, mirar las ridículas gesticulaciones de sus compañeros, su estúpida expresión por la mañana al saludarse rodeados por el halo de hipocresía que corroe sus labios al dejar cual mierda en el excusado:  “el besito en la mejilla”. -Por qué se besan?, piensan en la belleza?, en que lucen bien?- (Socialización sin sentido) En este marco de mediocridad disfrazada de Britney Spears.
Ana odia cuando se acercan con actitud amigable que disfraza su curiosidad e ignorancia ante ella diciendole: “hola”, es nefasto el rostro de sus compañeros pensando en la falaz idea de que ser joven es maravilloso. -Estúpidos-

Fuera de allí, Ana recuerda... Le gusta desde niña la soledad, sabe bien que la pura idea de quedarse sola en casa sin mas companía que sus cintas de sopor aeternus le excita, le hace sentir ese calor especial que desde hace tiempo nadie le proporciona.
Cuando Ana se queda sola es la creadora, la regidora, y la  destructora de ese mundo, ella es libre y hace lo que considera justo; ama su soledad matizada con el placer que esta le provoca. Ana acostumbra masturbarse frente a la televisión mientras mira las caricaturas y luego dos veces en el baño, comienza teniendo mentalmente una imagen de si misma en el espejo, se mira tan bella, su piel es blanca, pálida, mortuoriamente perfecta, visualiza el contorno de su cara con su pelo levantado por una liga negra de terciopelo, pelo crespo y Ana siente el olor del mismo acabado de perfumar, mira su cara de perfil y de reojo sus senos, le encanta pensar en sus pezones erectos, le gusta mirarlos, le gusta rociar un poco de perfume sobre ellos y luego soplar. Ana siente calosfrios; ahora las caricias son explícitas, comienza por la superficie de su cara, pasa luego por sus senos, estómago y bajo vientre hasta terminar con las yemas del medio y el indice coqueteando con la vanidad hecha carne y fluídos; se ve tan hermosa, la expresión de sus ojos es diferente y estando de pie se da cuenta de su forma de moverse cual medusa desplazandose a lo largo de su propio mar. Hasta terminar... Y justo en ese instante crea en su cuerpo analogías de cráteres y volcanes eructando el caliente líquido, si, caliente; así es como define el momento de amor y pasión que vive con la persona que más ama: ella-
Pero el ensueño conoce final  cuando sus padres llegan violando su altar de amor y soledad, todo se termina y la sensación de vacío la lleva a sumergirse en un breve empero profundo llanto acompañado solo de dos lágrimas. 

Y al otro día a cumplir una sesión de mediocridad más con sus estúpidos compañeros jugando a ser la diosa de la popularidad, -es enfermizo ese ambiente, es falso, le dan asco. Ana siente que su soledad es el mundo donde está a salvo, y se hunde de nuevo entonces en ese obscuro reino; y en su casa, sus padres preocupados por el antifaz social, le preguntan: Por qué eres así? Por que te dejas influenciar por esas pinches locas igual a ti que te hablan por teléfono? Por qué escuchas musica satánica y lees cosas que ni entiendes y que según hablan de la muerte? Porqué siempre andas renegando de cualquier noticia de la tele? Por qué te vistes de negro? Eso a tí no te queda, eso dejalo para las pinches viejas y las viudas, ya tienes 22 años, ya madura pinche escuincla pendeja, a ver, por qué no tienes novio? Ni te toman en serio idiota nada más te quieren para joder. -Esta vez el volcán es distinto- Ya! Dejenme en paz, ya estoy harta de cada semana en viernes lo mismo, soy así porque quiero y nadie me influencia, es por eso que siempre estoy sola, es por eso las críticas a la gente que “conforma” el movimiento, gente en plena debacle, ignorante.
-Cultura? Esas son puras pendejadas!-
-Pobre, siempre ignorante-
-Ya has algo de provecho-
-Trabajo fines de semana y estudio-
-Pinche bruja, te ves ridicula de terciopelo, no se quien te dijo que te veías bien, pareces puta pero muerta-
-Me vista del color que me vista, seguiré así, con estas ideas-
-Ya cierra el hocico,  pinche loca!!-
Y luego llega la secuela del llanto anterior, el mismo que provoca para ti lastimeras carcajadas desde el rostro de tu padre.
Esa misma noche Ana decide crear “Muerta”, historia del homicidio de Natalia a manos de su amante.
Le toma cuatro meses terminar el escrito, pero no importa, la obra goza de una sublimidad única en su género, y sola en su recámara al son de Angst de Lacrimosa, Ana llora al lado del amante al abrir los ojos a la pútrida realidad y darse cuenta de que el ser más amado está ya al otro lado, muerta, sangrando; y llora... pero no sufre, le gusta llorar.
Ana se da cuenta del placer que le causa su tristeza, que ironía...
Entre más triste se siente más escribe y a cada vez sus escritos cobran mayor profundidad y sentido de vaciedad espiritual comulgando con la desolación. Ana gusta de leerlos una y otra vez para dentro de su obscuro reino sufrir la realidad del aroma que dejan sus quimeras en letra impresas.
Entonces se da cuenta de que ha nacido un nuevo amor por el que ella sufre, causa fría por la que desea estar bella cada noche cuando se topa con el.
Oh soledad tan puta y excitante, como me haces olvidar a Sandra y a Katia a Blanca y a America, “junta de pirujas” -Ana pensaba...- Sin embargo sabe que ahora bajo el cobijo de su nuevo romance, el antiguo recuerdo de sus amadas solo alimenta sus viajes en la ducha.
Juega a la infidelidad, ha descubierto un lugar en el que su soledad entra cubierta con el atavio obscuro. Lugar al que Ana asiste con el afán de obtener placer carnal, sucio, mortal.
Y cada quince dias es lo mismo: dos bazukos, seis cervezas, subir al baño, coquetear; y sin que a nadie le importe Ana y Lucía o Katia y Elizabeth intercambian breves descargas eléctricas, manuales por debajo del corsette y con el seco sabor de la coca en su garganta jugando a masturbar su lengua. 

Es cuando comienza allí en ese hediondo lugar.
Cita en el monumento a la revolución y de allí al hotel más cercano, la gente se santigua mirando su femenino caminar y su mirada cubierta de pasión por la muerte, “putas pero muertas”, trío singular, son hermosas. Ana va en medio, abre la puerta que da a la recepción y es la que paga el cuarto del hotel, habitación 504. Apenas reciben la llave van camino al ascensor propinando tiernas caricias una a la otra que más que excitar al recepcionista lo llenan de una combinación de sentimientos que van de la ignorancia al asco. 
Sintiendo los ojos del personal sobre la desnudez de sus hombros y espalda Ana se enorgullece de lucir un sol negro, su símbolo, el mismo que representa el miedo a la luz porque en ella mira claramente con el dolor en sus ojos que la iluminación le regala, los defectos de sus queridos padres, de sus hermanos, de ella misma. No le importa, le gusta. Y se vuelve más lujuriosa al punto del exhibicionismo; le gusta que se persignen sin fé cuando  la miran, ¡malditos! Se llena su ego muerto provocando estúpidas hsitorias en torno a ella: qué si es bruja, satánica, que sus primos pequeños no se le acerquen, que es drogadicta y vaga.
Sin más al llegar al punto de la lujuria, Katia abre la puerta de la 504 y busca abriéndose paso a empellones por el aire lleno de depravación, el lado derecho de la cama; la siguiente en pasar es Ana con Elizabeth tomándola desde atrás por la cintura subiendo sus manos hacía sus senos cubiertos por la red de su vestido mientras Ana la empuja con violencia sobre la cama.
-Vamos a jugar-
-A qué-
-Qué les parece a ...- sin terminar la frase, Ana sobre su vestido acaricia su vagina y entre jadeos le pide a sus acompañantes que también comienzen a tocarse... -!vamos par de putas, encuerense!- Y ellas excitadas obedecen cándidamente. Más bien quieren que me ponga como la última vez, verdad? Ellas no contestaron, a pesar de que Ana llevaba poco tiempo en ese grupo la miraban con algo de miedo por su forma de comportarse en la intimidad. Había veces en las que Ana sacaba de su bolso una navaja de rasurar para lacerar sus propios brazos y luego hundida en esa pasión por la sangre, los de su acompañante en pequeñas y ornamentales heridas, para de esa forma comenzar la comunión con el demonio de la lujuria.

-Querida lady: cuanto te amo, me hechiza tu mirada. Me pierdo en el pecado de tus senos y el húmedo infierno del que soy cautiva. Yo, bruja cruel te bautizo en la pila de esta cama con el milagro de mi sangre convertida en vino, drenando pasión por largas y dolorosas heridas que claman por tu nombre de perdición y ruina de angeles. Te ofrezco estas alas que yo misma les arranqué y que aún en este momento se mueven por el dolor provocado en favor tuyo. Toma el líquido vital derramado de ellas y viertelo sobre tu vientre, mientras, yo miraré las mil sacrilegas formas de cruces invertidas que se provocan. Deja que una tercera irreverente se una a esta orgía, tengamos fantasías en el ensueño de la necrofilia. Escuchemos mientras lágrimas otoñales rosando lo más profundo de nosotras. Lame mis entrañas dejando suficiente saliva en mi boca para lamer las de ella y así copular ante las llamas del infierno-.
-Y termina-
Ana se levanta sin importarle que Katia le pida quedarse para bañarse juntas. -No estés jodiendo perra!, ya me tuviste, no?-
-Cruel-

Cada día el aspecto de Ana es más funesto, cada vez más cadavérica su figura, su modus vivendi gira en torno a la música y la cocaína. 
Diario después de la maldita escuela, en su casa, se refugia en el trono de su soledad aunque mucha gente ilumina con su presencia la antesala de su muerte que es la vida... su soledad es aún mayor.
Ana entonces se sume en el más hondo agujero que en su alma pueda existir, de la mano de “Sopor Aeternus” explorando los abismos de su ensimismamiento, y al llegar al fondo es bien recibida por su soledad en una cama de pentagramas, ataviada con un vestido negro y botas de cuero con las piernas abiertas, deseosa de Ana, de su sangre y de las heridas de sus brazos.
Ana puede mirar como su soledad lame con lengua de serpiente cual Kundalini las heridas gemelas de su brazo derecho, mientras con sus piernas la mantiene por la cintura apretada. Ana besa el cuello de este morboso ente mientras mete dos dedos cubiertos por sortijas de plata bajo el vestido de ella, la cual luce fantasiosamente complacida. El ambiente hace que el frío cubra la escena dejando en la espalda de Ana la sensación de un hielo resbalando por ella; lo disfruta. “Abschied” y al son de las percusiones sufre el primer orgasmo, tan intenso que comienza una pequeña asfixia acompañada por un pequeño mareo; y sabe que al momento del mareo el dolor es mayor, la despierta, el dolor es el portal entre la utopía y el mundo real, el mismo que la vomita, el mismo que al mirarla lanza piedras viendo en ella sus miedos y pecados. Ana recuerda el temor que su presencia provoca y alimenta su obscuro ser, “No one is there”. Ella es la catársis de la gente, es su miedo, el miedo a la noche forjado en sus propios actos. Ana es la lujuria, el adulterio, el libertinaje y la misoginia, Ana no ama, ella es odio, es el llanto de la gente tan vacío e hipócrita cuando alguien muere. Es lo que nadie quiere aceptar de si mismo... -Soy normal- dice la gente, “-the presence of people is ugly and cold...-” 
-Voy a misa cada ocho dias y en jueves a la “hora santa”- Como si eso purgara años de miseria espiritual.
-Doy mi limosna- Alimentan la boca de puta de la iglesia.
-Soy buen padre- Golpeas a tus hijos, “solo cuando se portan mal...”
-Solo soy de mi esposo- Y cuando le hago el amor siento copular con otro
-Amo a Dios- Y lo recuerdo cada que lo necesito
La gente no puede ver a Ana, la repudia por la obscuridad que refleja “There is no one and no one is there, so y prefer to lie in darkness silence alone...”
Sola, si, aquí es donde los sentidos caen en un profundo y eterno letargo y donde mi sed de sangre aumenta, soledad bendita, virgen hermosa: corta mis brazos bajo las redes de mis ropas, deja caer tus frias navajas en este mundo de infieles, tomáme como la iniciadora, te mostraré como...
Ana toma su querida navaja y hace una insición en la parte alta de su antebrazo, sin dolor... No hay dolor ni sufrimiento, solo la sensación caliente de su sangre cubriendo su brazo, su pecho, sus piernas, su soledad.
“Funeral march”, comienza Ana a perderse, a deshacerse de su consciencia, a dejar de sentir su mortalidad, sensación similar a la de la marihuana. No despierta, no duerme, solo sueña... Sueña en fondos violeta y negros matizados por el rojo de su sangre. Ana se mira al espejo luciendo el atuendo de cada sábado de mes: un vestido a la rodilla, pronunciado escote, corsette de cuero mostrando sus senos casi desnudos, Ana nota que su cara se encuentra ahora bajo en delgado velo de seda negra símbolo en su escrito “Vas a morir” de la llegada y la conquista de la muerte. 

Parece que llueve, mientras que su soledad de hielo se disuelve en el hervor de la seda negra, ardiendo en las flamas de su sangre en el piso. La lluvia llega con una visión celeste, mira hacía arriba, la visión pertenece a un rostro, el doliente rostro de una madre que mira morir a su hija, rostro perdido en la angustia y el desesperante llanto, el cual con gritos descubre su dolor y miedo. Para Ana no tiene la menor importancia.

Caé un telón negro dejando paso a otro blanco, solo para descubrir a una joven carente de extremidades superiores, amputadas debido a las infecciones y la gangrena alojada en ellas en el tiempo que eran atravesados por las navajas de la verdad y el masoquismo, que irreversiblemente dañaron venas y múltiples músculos.
-Pobre muchacha, sentada, imposibilitada para moverse por cinturones de seguridad en piernas, tronco y cabeza, con la mirada perdida y su esperanza de soledad eyaculada en forma de espuma por su boca. La muchacha sufre violentas contracciones, un enfermero la sujeta, un doctor inocula una sustancia que solo aumenta su sufrimiento, pobre... Está loca, según comenzaron a murmurar sus vecinos al enterarse de la noticia, loca... 
Y cuando cierra los ojos guarda mudamente en esa obscuridad, visiones, visiones de tinieblas, kimeras e historias, de su propia historia, estúpida historia que trata: de cómo Ana se volvió loca. 


El Barón del Metro.
Por NecroVox

Loco, ataviado siempre del color que caracteriza su pensamiento: negro, serio, sin risas estúpidas matizando su doliente rostro, su cruenta e irónica mirada. A veces se le veía con la cabeza en alto y las palmas de sus manos juntas en actitud oratoria entonando con suave voz y ronca a la vez: algunos pasajes de las lamentaciones biblicas.
Zapatos viejos que dejaban ver en sus tacones un caminar disparejo, risible, un pantalón que le hacía ver mucho más delgado, camisa obscura y brillante por el avanzado uso, una corbata guinda metálico completa el funesto encuentro del saco negro roído por el polvo y el smog de la ciudad, y a pesar de no necesitarlo siempre traía consigo un bastón de madera teñida, y un sombrero...
Caminando diario, hora tras hora, hasta el último momento, hasta que el cansancio o el ansia lo vencía, hasta que lo sacaban de allí. 
Nunca mira totalmente de frente, solo lanza cual bestia de caza disimulados y penetrantes juegos de negros ojos ahuyentando indirectamente a los hijos bastardos de la bestia naranja.
Supongo que no escuchaba las mil murmuraciones dichas a sus espaldas pues sus oidos eran cubiertos por el placebo del mundo etéreo de la música, su redención... 
Siempre lo mismo, el mismo lugar lleno de burlas y correrías, lugar de la misería siamesa de la prole, lugar de “alta seguridad”, su lugar favorito: “el metro”; por eso era conocido en ese infierno urbano como “el loco”, “el darketo”, “el Barón del metro”.

Loco, completamente loco. Quiénes son ellos para catalogarlo de esa forma? Acaso gozan de la faláz cordura? Malditos ignorantes!! Le temen por el concenso y la imagen que tienen del delincuente; le temen por que es desconocido a su imbécil y carente sentido común. Te temen gran Barón, te piensan malo, asesino, vampiro; y lo eres?
Barón del metro burlonamente te reconocen, y no saben en realidad... No saben de tu amor por ella, del abandono de los tuyos, de tu alma pútrida en el negro de tu vieja ropa semejando eterno luto, de tu vida rodeada de soledad y rechazo, de tus mil escritos hablando de históricos desprecios y kimeras petrificadas respirando la polución desfrazada de progreso y status social en esta ciudad de odio e ignorancia. Malditos!! Gritas a veces cuando la enorme bestia devoradora de personas llega a una de sus varias e infimas madrigueras, y siempre trae algo nuevo, pero por hermoso o bizarro que sea nunca trae lo que tanto deseas.

Y recuerdas, recuerdas el 16 de septiembre, recuerdas a “los malditos” buscando como perros en celo las feromonas, origen de su exaltación al entrar al reino de los desconocidos, recuerdas. Pero tu no eras así, eras amable, amigable, cedías tu lugar, tu ropa era del color de tu alegría, no eras “el Barón”, eras uno de los miles en el reino de los sin rostro hundido en la pasión del enamoramiento. Y antes de que el metro llegue tomas a tu amada de la mano y esperas diez centímetros antes de la línea de seguridad, la gente no importa...
-Paula: aún me hechizas con el sotilegio café obscuro de tus ojos, te amo!-
Y se acerca el metro en su cotidiano e incansable ir y venir, entonces  besas a Paula, la abrazas y comienzan a moverse cadenciosamente en una suerte de muy estúpida danza de amor. Y sumergidos en el mar de la pasión respirando humos mutuos no temen la llegada de la bestia naranja, están a diez centímetros de la linea de seguridad y tan perdidos en su embrujo personal. 

Todo pasó tan rápido, al punto de lo irreal, fué en las entrañas de su vaivén, cuando ella tu amada Paula, la creadora y dueña de tu feliz vida pasó sin querer empujada por el autismo provocado por tu saliva, más allá de los diez centímetros de la línea de seguridad, cayó y pudo besar con la misma pasión el metal electrificado de los durmientes que esperando estaban al encuentro de la bella, los mismos que en un instante con su vida terminaron antes que el metro terminara despedazando su débil e inerte cuerpo.
Malditos!! Lo único que hacen es murmurar y nada más, como perros hambrientos atraídos por el olor a sangre y morbo, y por más que estúpida e inconscientemente pido ayuda, todos me miran con asquerosa y obligada lástima, y sin recibirla escucho entre risas, gritos y lamentos:
-Pobrecito.-
-Ví como la avento; no seas güey, la neta ella se suicido...-
-Ayuda!!!-
-Ave María, probre chamaca-
-Abranse ahi vienen los de seguridad-
-Ayudenme!!!-
-Silencio...-

-Y desde ese día estás en silencioso luto, deambulando, velando mi recuerdo muerto, recordando mi cuerpo relegado la nada, carne y sangre, a un instante; fúnebre-.
-Y aquí vienes diario como si esperaras mi regreso. Amado: nunca volveré, pero jurame que nunca dejarás de asistir aquí, al lugar de nuestro beso último. Anda querido, reza las obscuras lamentaciones, ruega por mí y respira cada día: un poco de mi alma-.
 
 

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